BIZCOCHOS: 10 truquillos y 5 métodos

Si tuviera que elegir preparar una sola cosa del inmenso universo pastelero (yo qué sé, por el hechizo malvado de una bruja muy maligna que me obligase a escoger…😜) ¡Eligiría hacer bizcochos!

¿Tú también? Entonces, entre tú y yo, que lo sabemos porque hemos hecho muchos bizcochos…digamos la verdad ¡Hacer un buen bizcocho no es fácil!

Y eso que lo parecía cuando tu abuela, tu tía o tu madre hacían bizcochos; aunque, para seguir diciendo la verdad, todo lo que ellas hacían siempre pareció fácil y ahora que te toca hacerlo a ti sola, descubres la verdad ¡No lo es!

Un profesor que tuve decía: “La vida es traidora”. Y yo añado: ¡La masa de bizcocho también!

Vamos a ese momento en que tú te propones hacer tu bizcocho perfecto, porque hay que soñar cosas grandes. Ves los bizcochos que hacen las blogueras pasteleras, te emborrachas de instagram y sueñas más.

Te sumerges en los bizcochos que salen en tus libros y lees la receta y no parece tan díficil. Parece sencillo, lo parece cuando lees la receta, lo parece, incluso, mientras vas siguiendo los pasos. Entonces metes en el horno tu bizcocho perfecto y al sacarlo: ☹ ¡No es que no sea perfecto! ☹ Es que es una injusticia pastelera hecha mondongo. Lo hiciste todo bien, despacito, siguiendo los pasos y aún así te sale un churro en lugar del bizcocho de tus sueños. Así es, la vida es así de traidora.

Yo he conocido todas las clases de fracaso bizcochero, me he comido kilos de bizcocho traicionero, y ahora, después de mucho probar, ensayos y errores y 1001 experimentos, puedo decirte que, aunque no sé si el bizcocho perfecto es posible, ¡Uno muy bueno sí! Y, aunque no hay truco infalible, tú y yo podemos hacer bizcochos casi perfectos😎.

Básicos para hacer bizcochos (casi) perfectos:

Para hacer buenos bizcochos, de los que suben de manera regular, y tienen una miga perfecta, sólo hay un camino: hacer muchos bizcochos. Practicar, ensayar y equivocarte.

Pero, además, es realmente útil aprender algunas cosas básicas, que te ayuden a responder a una pregunta que toda repostera novata se hace alguna vez ¿Para qué hago esto (al seguir cada paso de una receta)?

Para responder a esta pregunta a mí me vino genial el libro de Mich Turner: “Clases magistrales de pastelería”. Es un libro que, como ya tiene algunos años, ahora puedes conseguir por la mitad de lo que costaba y en el que Mich transmite la sabiduría de una pastelera experta ¡Que es lo que queremos llegar a ser las pasteleras novatas!

Las recetas son interesantes, si te gusta contar con algunas recetas tradicionales de la repostería anglo-americana, y aunque Mich no remata sus dulces con la perfección absoluta de Peggy Porschen, el suyo es un libro muy didáctico en cuanto a conceptos básicos de repostería, que a mí me ha enseñado mucho.

El primer paso hacia el bizcocho perfecto es responder: ¿Qué tipo de bizcocho quiero? ¿Qué tengo que hacer para conseguir que me salga perrrfecto?

Para empezar: ¿Cómo te gustan a ti los bizcochos? ¿Densos o ligeros? ¿Con una miga aireada? ¿Consistentes? ¿Jugosos? Y, para qué vas a utilizar el bizcocho: ¿Es para una tarta? ¿Es para el desayuno? Los ingredientes que elijas y el método de preparación influyen incluso en cuánto quieres que te dure, ya que, los bizcochos que llevan una base de mantequilla duran más, pero refrigeran peor, porque se endurecen, debido a que la mantequilla es sólida a bajas temperaturas; los bizcochos que llevan frutas u hortalizas duran menos fuera de la nevera, ya que las frutas, que los  hacen tan deliciosamente jugosos y húmedos, se echan a perder y el bizcocho coge sabores raros debido a la humedad y la maceración.

Saber cosas como estas te va a ayudar mucho a mejorar en cuanto al bizcochismo se refiere. Esto te lo digo mientras le hinco el diente a unas magdalenas de calabaza recién hechas que dan fe de que yo he conseguido mejorar aprendiendo algunas cosillas, que son bastante sencillas y muy útiles, ya vas a ver…10 truquillos y 5 métodos para preparar bizcochos…😋

10 Truquillos para preparar bizcochos:

  • Batir, cremar o montar al inicio SIN CORTARTE ¡BATE SIN MIEDO!: Lo más importante de la masa de un bizcocho es que esté bien aireada; esta parte del proceso, la que haces siempre al principio, cuando bates la mantequilla o los huevos con el azúcar, es el momento de introducir aire en la masa. El aire es parte de la magia bizcochera, ya que se coloca, bien ordenadito, formando burbujitas dentro de la masa, burbujitas que serán la miga, y que junto a los leudantes, ayudará a subir al bizcocho. No dudes en batir, y batir y batir al inicio del proceso. El tiempo de batido en esta primera parte de la receta puede durar hasta 10 minutos, no te cortes, dale su tiempo; bate despacio al principio y ve aumentando la velocidad. Cuanto más cremosa, pálida y gruesa sea la crema que preparas durante el cremado o batido ¡Mejor! Según el método, verás que también puedes introducir aire en la masa al final, añadiendo las claras de huevo montadas: claras de huevo + aire= la mágica estructura de las cosas más bonitas, como el merengue.Resolución de duda máxima de una pastelera novata:¿Es posible batir demasiado un bizcocho?SÍ Y NO…Según *Clases magistrales de pastelería de Mich Turner, no puedes batir en exceso al INICIO del PROCESO: No se puede batir demasiado durante el cremado o batido, sin embargo  para batir mucho y a velocidad alta el momento es siempre antes de haber añadido las harinas; ya que una vez añadidos los ingredientes secos, batir en exceso la masa activa el gluten presente en la harina; ya que al mezclarse con la parte líquida, el gluten comienza a fermentar la masa, y puede empezar a desarrollar antes de haber entrado en el horno, haciendo que el bizcocho no suba todo lo que podría en el horno y dejándote con un bizcocho más pesado y denso, ya que las proteínas han empezado a construir la estructura antes de que el aire y los leudantes pudiesen entrar en acción.

    Por eso, batir menos tiempo del necesario al principio, hará que no incorpores la cantidad de aire necesaria; y lo que suele pasar es que el resultado es demasiado denso, la miga es muy gruesa, sin maravillosas burbujitas de aire, y la textura es apelmazada y algo pesada. Pero, batiendo lentamente mitigas un poco este efecto, además de que, como la masa pierde menos aire, conserva mayor capacidad para subir, y quedará más aireada. Una vez que comiences a añadir la parte seca, bate a mano, despacio y con cuidado, justo hasta incorporar los ingredientes, Mich dice que ella “incluso contendría la respiración cuando incorpora las harinas”, no hace falta tanto, pero, se cuidados@.

  • La crema inicial es delicada: Añadir los huevos o el aceite a la crema, que con tanto mimo (y aire) has construido, demasiado deprisa puede cortar la masa. Y, aunque no afectará al sabor, el bizcocho te quedará menos esponjoso.Añade los huevos o el aceite despacito; si se trata de los huevos añádelos previamente batidos, de uno en uno y despacito, en forma de hilo y sin dejar de batir. Haz lo mismo cuando se trate del aceite.
  • Con un par de…: El exceso de huevo hace que la masa quede excesivamente líquida y con aspecto de estar cortada. El huevo tiene tres funciones: aporta jugosidad (la clara contiene líquido), estructura (gracias a la albumina de las claras y a la lecitina de la yema) y hace que la masa cuaje: poco huevo te dará una masa sin estructura, un bizcocho blando y sin cuerpo, demasiado huevo hará la masa muy líquida.
    Contando con que dos huevos son unos 120 gr., trata de que la cantidad de huevo nunca exceda la regla de los cuatro cuartos, a no ser que así lo indique la receta. De la misma manera, si la masa lleva ingredientes muy astringentes, como el cacao; o si quieres un extra de jugosidad, puedes añadir una clara de huevo extra, SÓLO LA CLARA. Esta es una forma de añadir jugosidad, sin pasarte añadiendo líquido ni boicotear demasiado la estructura de la receta, ya que las claras aportan líquido y albumina (que junto al aire forma estructura), este truco es de Sally, de Sally`s baking adicction. Ella lo utiliza para aportar a sus galletas un extra de suavidad, pero funciona genial con brownies también😉
    La mejor forma de añadir los huevos es batiéndolos ligeramente en un bol o una jarrita, e incorporarlos en forma de hilo continuo, despacio y mientras bates a una velocidad media-alta. Tanto si los huevos son la base, como si los añades a la mantequilla cremada o estás haciendo merengue, deben estar siempre a temperatura ambiente, porque: los huevos fríos montan peor y si los añades a una crema de mantequilla enfríaran la masa y pueden cortarla. Si te olvidaste de sacarlos a tiempo puedes meterlos unos minutos en un cuenquito lleno de agua tibia. Seca bien antes de romper los huevos y hazlo siempre que vayas a añadirlos a otra preparación en un recipiente a parte.
  • ¡Mayonesa! ¿Sabes que hay bizcochos que llevan mayonesa? Bien. Pues, todas las masas de bizcocho con base de huevo y aceite son una mayonesa al fin y al cabo, por eso, cuando añadas el aceite, hazlo en forma de hilo, suavemente, mientras bates; la crema resultante debe ser una crema gruesa y bien integrada ¡Como una mayonesa dulce! En caso de que quieras un bizcocho extra suave, de textura fundente y aterciopelada, como en todos los “velvet”, añadir mayonesa a la receta es un recurso que nunca falla, y para muestra ¡Este red velvet!

  • Tamiza el harina 1 vez, no lo hagas más de una a no ser que así lo especifique la receta; hazlo junto a los impulsores, y añade la sal al final y mezcla muy bien todos los ingredientes batiendo con una varilla o una espátula. Para hacer más cómodo el tamizado y la adición de los ingredientes secos, puedes utilizar una hoja de papel de horno, tamizar sobre ella evita que con el movimiento te salgas del bol ¡Que a mí siempre me pasa! Vi que Anna Olsen y Osvaldo Gross lo hacen así; lo probé y ¡Adiós a que la mitad del harina acabe en la encimera!
  • Para incorporar los ingredientes secos:
    Hazlo batiendo a mano. Retira el vaso de la batidora, a no ser que la receta indique otra cosa. Añade despacio la harina tamizada y bate despacito, a mano, con movimientos envolventes, para que la mezcla no pierda mucho aire y no se activen las proteínas del gluten. Bate despacio y justo hasta incorporar. Como te comentaba, batir demasiado una vez que añades la parte seca de los ingredientes hace que el gluten, que contiene proteínas elastizadas y elásticas, comience a trabajar para contruir “lazos” entre fibras, antes de que el aire y los leudantes “hagan lo suyo”, por eso cierra puertas, sella la estrutura antes de que la masa crezca, haciendo del resultado un pastel correoso, duro y demasiado denso. Bizcochos que crecen poco, o de forma irregular, porque las proteínas del gluten lo han hecho demasiado estable.
  • De “a poquitos” e intercalado: Al incorporar añade en varias adiciones. Al añadir los ingredientes secos, al añadir los huevos o al añadir ingredientes al final, como chocolates..hazlo siempre en varias veces. Además, cuando se trate de añadir una parte seca a la crema, intercala siempre con parte de los líquidos: la leche, el yogur, la crema fresca…Siempre, reserva esta parte líquida para incorporar junto a las harinas, intercalándola con estas, el esquema perfecto de Sweetapolita es 3 (veces para las harinas) y 2 para los líquidos.
  • ¡Se me corta la masa y el rollo!: Si tu masa coge aspecto de estar cortada: porque has añadido muy deprisa el aceite o el huevo (por lo general el segundo paso, cuando añades más ingredientes a la crema base del bizcocho), porque has añadido demasiado huevo o demasiado líquido, debido a una pesado impreciso; la solución puede ser continuar batiendo (hasta unos 10 min.). Continua batiendo, si el problema es la temperatura funcionará; si el problema es un exceso de líquido, puedes probar a añadir una cucharada más de harina (previamente tamizada, preferiblemente maizena o harina de arroz) en un par de adiciones, de media en media (intentando añadir la menor cantidad posible), de forma que ese pequeño excedente de ingredientes secos, en cantidad suficiente como para que el almidón absorva el exceso de líquido,  logre stabilizar la masa.

  • Prepara siempre los moldes: Nunca, nunca, nunca hornees un bizcocho sin preparar el molde. La preparación perfecta lleva algo más de tiempo, pero te aseguro que con ella sacarás bizcochos perfectos de tus moldes. Lo básico: disco de papel sulfurizado en la base y margarina (o mantequilla clarificada) para enmantecar las paredes. En cualquier caso, elijas la preparación que elijas, no olvides preparar el molde antes de empezar con la receta, y yo ¡Prometo contarte más sobre cómo preparar toda clase de moldes!🙂
  • ¡Todos quietos! Los leudantes en frío se vuelven lentos: Si vas a hornear varias capas o bizcochos con una misma masa: conserva la masa refrigerada, hará más lenta la acción de los impulsores, la levadura y/o el bicarbonato y evitará que empiecen a actuar fuera del horno. Reserva la masa siempre cubierta, para evitar encontrarte una “sorpresa de roscón” en un bizcochos en primavera.

Los 5 métodos básicos de preparación de bizcochos:

  1. Método cremoso o de cremado:

El método por excelencia de la repostería americana. Bizcochos de mantequilla, con una gran cantidad de grasa sólida a temperatura ambiente, que se añade bien blandita (mantequilla ablandada o en pomada, la encontrarás como softened butter en las recetas en inglés); estos bizcochos se conservan mucho tiempo, debido a la gran cantidad de grasa. Si los refrigeras estarán aún más consistentes, lo que los hace perfectos si vas a montar una tarta muy pesada con ellos (tartas de pisos, layer cakes muy altos o tartas con mucha decoración); sin embargo, si se sirven fríos pueden resultar algo duros o secos.

El secreto con este método: Sé muy generos@ con el tiempo de batido durante el cremado, bate la mantequilla, bien blandita, pero no aceitosa, un par de minutos antes de añadir el azúcar, y después bate, a velocidad ascendente 10-12 minutos.

Esta parte del proceso le da su nombre: método cremoso; porque cremas la mantequilla junto al azúcar, hasta conseguir una crema blanquita y muy esponjosa ¡Cuando te apetezca meter la cuchara en la suavidad pálida de esta crema dulce ¡Está en su punto!

Bate hasta lograr que blanquee, aumente de volumen y se convierta en una mezcla cremosa, aireada y mullida. Esta parte del proceso es la más importante, porque no tendrás otra oportunidad de airear la masa, y la consistencia y textura de la masa van a depender de este paso.

Es importante que la mantequilla esté a la temperatura adecuada, blandita como para que se hunda si presionas con el dedo, y tu dedo se marque, pero no tan caliente como para dejar manchas aceitosas. Durante el batido se calentará, por eso cuenta con ello cuando haga mucho calor en tu cocina.

Añade los huevos siempre a temperatura ambiente, lentamente, de uno en uno, previamente batidos y batiendo entre cada adición. La lecitina que hay en la yema del huevo, te ayuda conseguir una crema estable, que forme una estructura que mantenga todo el aire que has introducido durante el cremado de la mantequilla. Si te descuidas y añades huevos fríos y la masa se corta al enfríarse la mantequilla, sigue batiendo, hasta que la mezcla vaya perdiendo frío.

Añade el harina siempre en varias veces, de forma suave, puede que la receta te indique añadirla incluso a cucharadas. Incorpórala batiendo despacito y siempre a mano, para evitar que la mezcla pierda mucho aire. Aunque no existe una receta estándar, el esquema más frecuente suele incluir: mantequilla, azúcar, huevos, harina, impulsores y aromas.

Cuando elijas utilizar el método de cremado, puedes fallar si:

-Utilizas ingredientes fríos, que no hayan reposado hasta estar a temperatura ambiente.


-Bates la mantequilla con el azúcar menos de 5-7 minutos.


-Añades los huevos fríos, demasiado rápido o batir poco tiempo para incorporarlos.


2. Método de batido: Huevo + aire + azúcar

La crema que servirá de base a estos bizcochos serán los huevos muy bien batidos, junto al azúcar. Puede ser que la receta lleve sólo las claras, sin ningún tipo de grasa, como ocurre con los angel food cakes o los chiffones. Estos bizcochos tienen una miga mucho más fina, aireada y suave. Si se trata de los que no llevan nada de grasa te encontrarás con bizcochos etéreos, increíblemente delicados y ¡Deliciosos!

Es el método más utilizado en repostería francesa. Usando este método te saldrán pasteles esponjosos, aireados y de textura ligera. Como contienen menor cantidad de grasa (incluso ninguna), duran menos (dos o tres días en perfectas condiciones) y son mucho más delicados.

La grasa es un gran conservante, y los que no tienen ninguna (angel food cakes, cuya base son las claras de huevo bien montadas, y estabilizadas con crémor tártaro), tienen una vida más corta. Por eso es mejor que los hagas en la víspera de la ocasión en que quieras servirlos. Para estos bizcochos no se engrasan los moldes, y se utilizan moldes especiales, como este, que llevan unas patitas en la base, para que durante el enfriado puedas girar el molde, mientras sigue circulando el aire . Necesitas que la masa se adhiera a las paredes para poder subir.
La base de este método es que batas muy bien los huevos (o solamente las claras) con el azúcar, en muchas ocasiones sobre una fuente de calor moderado). También puede montarse una preparación previamente calentada, en la que el azúcar se ha derretido, como lo haríamos para elaborar un merengue. 

Se hace así porque el  calor refuerza el proceso de batido, la clara de huevo es una proteína elástica y sus propiedades se potencian cuando está caliente, esto te permite lograr una aireación máxima. La base de este tipo de pasteles es el aire que se introduce en el huevo o las claras, y que forma, junto al azúcar, una estructura que será la miga del pastel.
El resultado de batir la mezcla de azúcar y claras templada, debe ser una crema blanda y esponjosa, que suele estar lista cuando alcanza el “punto de cinta” (un hilo estable que se mantiene cuando levantas el batidor), cuando se utilizan las claras, o los huevos en caliente; y un merengue denso y firme, si se usan sólo las claras (con frecuencia estabilizadas utilizando crémor tártaro).

Son bizcochos delicados, pero muy agradables de comer, por su suavidad, su miga suave y frágil y su delicada textura ¡Por algo los llaman angel food!
Cuando uses este método, la grasa, si la preparación la lleva, se añade después de batir las claras con el azúcar hasta el punto máximo de aireación, fíjate en que tus claras o tus huevos estén muy mullidos. Utiliza boles de metal, si puedes y retira los restos de grasa del bol y el batidor antes de empezar a montar, cuando la receta te indique utilizar sólo claras.

Si no llevas la masa a este punto (porque has batido poco) es posible que la masa no aguante la incorporación de la grasa y te quedará muy líquida (la estructura no será estable). Después de hornear tendrás un pastel pegajoso, con una miga densa y floja.

3. Método de masa y espuma o genovés:

La base de huevo y grasa, bien aireados son la clave:

¡Huevo bien montado con azúcar y grasa líquida, el aceite que más te guste! ¡Mayonesa dulce!

Es el método clásico de la repostería meditarreánea, por eso se conoce como genovés. La clave es montar muy bien los huevos, esa fase de aireación es la clave de la esponjosidad de estos bizcochos, y si la haces con cuidado, los resultados son excelentes.

Estos son mis favoritos, son los ideales si quieres utilizar una grasa más saludable (insaturada) o, si vas a ser muy generosa con la crema o el relleno y quieres descargar un poquito utilizando un bizcocho más suave. La crema base es grasa líquida y huevo muy bien batido con azúcar; lo que da como resultado un bizcocho aireado, esponjoso y húmedo. Si bates el tiempo suficiente y añades el aceite despacito y sin dejar de batir, la estructura será perfecta.

Refrigeran de maravilla, porque el aceite seguirá líquido aún en frío, no pierden su textura húmeda en la nevera, ya que el aceite no  solidifica a bajas temperaturas, como si lo hacen la mantequilla y las grasas vegetales hidrogenadas.

Son bizcochos muy jugosos y estables, aunque más delicados que los bizcochos de mantequilla. Este método es perfecto para hacer bizcochos de frutas y hortalizas, bien ralladas, en trocitos o en puré. Para estos utiliza un aceite de sabor muy suave, como el de girasol o de semillas de soja. El aceite de oliva suave es perfecto cuando quieras que el maravilloso sabor de este aceite esté presente. También podrías utilizar mantequilla derretida y atemperada, si quieres el sabor a mantequilla en tu pastel.

Con este método, tus serán bizcochos más ligeros, porque la grasa que contienen es líquida, y aunque evitas utilizar mantequilla, no necesariamente son menos calóricos. Su sabor, si se usan aceites suaves, es más neutro, lo que los hace geniales para dar protagonismo a otros ingredientes.

Puedes montar los huevos enteros, o separar las claras y montar con ellas una espuma (como un merengue francés), que añades a la masa al final de la preparación. Haciéndolo así lograrás bizcochos muy aireados, ligeros y esponjosos. Esto es lo importante, montar los huevos, montar las claras, sea como sea, batir muy muy bien el huevo, para que junto al aire introducido, la estructura del bizcocho sea resistente y estable. Si falla este paso, fallará la clave: una miga aireada y suave. Si vas a añadir un extra de aire al final, incorporando las yemas como paso final, monta las claras hasta formar una espuma estable ( claras a temperatura ambiente y, si la masa lleva poca grasa, añade crémor tártaro si quieres un poquito más de estabilidad. El crémor tártaro se añade en cantidades muy pequeñas, 1/4 de cucharadita, muy poquito. Si quieres saber qué es el CRÉMOR TÁRTARO, visita el Rincón de Bea, tiene un post súper preciso donde lo explica genial en su sección de imprescindibles).

La espuma hecha con las claras está lista cuando hace picos firmes y es una crema espesa, lisa y brillante, un merengue voluminoso; que se incorpora al resto de la masa, con una espátula plana, movimientos envolventes y en varias veces (normalmente en en tres tercios).

A la crema que resulta de montar muy bien los huevos enteros, o sólo las yemas, cuando las claras se añaden al final, incorpórale el aceite, muy despacito, y en forma de hilo. 

La textura final de este tipo de masas debe ser: sedosa, la miga queda suave, aireada y voluminosa. Son bizcochos ligeros y sin grumos. Se conservan menos tiempo a temperatura ambiente, pero refrigeran mucho mejor, y siguen tiernos, aunque estén fríos.

4. One bowl cakes: Un sólo cacharrito que fregar.

Esté método recibe su nombre del único recipiente que necesitas para hacerlos: un sólo bol. No separas ingredientes secos y húmedos, no montas, ni cremas ni bates ¡Un solo bol para todo!

Este método lo ha popularizado Martha Stewart. Consiste en poner todos los ingredientes juntos en un mismo bol y batirlos durante 7-10 minutos, hasta obtener una masa lisa y homogénea.

No tienes que hacer procesos independientes, no necesitas preparar el bizcocho en fases, no hay fase de cremado ni de aireado, y ¡manchas sólo un bol! 

Pero, por la naturaleza de su proceso de elaboración, tendrás incorporar mayor cantidad de impulsores, para que tu bizcocho pueda subir. No contarás con el aire para formar la miga.
Es un método genial para empezar y la dificultad es mínima.
Sólo tienes que tener cuidado de pesar muy bien los ingredientes, añadir la cantidad justa de líquido y añadir correctamente y con precisión los impulsores, ya que son el único recurso de estos bizcochos para subir.

Los ingredientes deben estar todos a temperatura ambiente. Bate a velocidad ascendente (comienza más despacito y ve aumentando), durante un mínimo de 7 minutos, 10 minutos es lo ideal y, aunque la masa aumentará de volumen, no lo hará tanto como en un pastel cremoso, por lo que es útil que tengas algún relleno cremoso para rellenar, ya que la textura final puede ser un poco densa. 

Será una masa muy poco aireado, y por eso tendrá una miga bastante grande y una textura algo densa.

En estos pasteles es especialmente importante la calidad y cantidad de los impulsores.

Los brownies son un pastel ideal para hacer utilizando este método, ya que no tienen que subir.

5. Derretido: Incorpora la grasa fundida, tradicional y sencillo: Brownilloso y muffinstástico

Este método, como el anterior, es genial cuando estás empezando o si tienes prisa, garantiza buenos resultados y no hace falta ser muy cuidadosa en los procesos. No hay fase de aireación.

Con él se preparan tradicionalmente los muffins y los brownies. Consiste en mezclar grasa líquida (mantequilla derretida o aceite) con el azúcar, a esta mezcla incorpora los huevos. Después añade los ingredientes secos (puede que intercalados con otros ingredientes líquidos, si la receta lo indica) y por último ingredientes para dar sabor, extractos, purés de frutas chips, frutos secos… 

Cuando uses este método sólo tienes que tener mucho cuidado con el pesado preciso de los ingredientes y con ajustar muy bien la temperatura del horno para obtener buenos resultados.

Si fundes el azúcar o el chocolate con la grasa, estarás utilizando una variante de este método: el método de fusión. Este es la forma típica de preparar brownies o gingerbread inglés, tanto en forma de bizcocho, como de galletas.


Estos son los 5 métodos básicos, y ahí van 10 truquillos sencillos que harán (comprobado) que mejores tu arte bizcochero. Mi experiencia ha sido esta, desde que empecé a cuidar estos detalles y a escoger el método en función del resultado que quiero sacar el horno ¡Los resultados son 1000 veces mejores! Ahora sólo te queda escoger uno y a probar.

No abras nunca el horno hasta que la cocina no huela a bizcocho y ¡Tu próximo bizcocho puede ser el bizcocho perrrfecto!

¡Besitos inmensos!

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